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Evitar explosiones eficazmente: introducción a la protección ATEX

La protección contra explosiones es un aspecto de vital importancia para empresas de todos los sectores, dado que muchas de las sustancias peligrosas que se manipulan frecuentemente tienen un potencial explosivo. Podemos pensar en líquidos inflamables como lacas o disolventes y sus vapores, o bien en polvos inflamables en suspensión. Durante la fabricación, el transporte y el almacenamiento de este tipo de productos químicos o sustancias es vital adoptar las medidas apropiadas para proteger a los trabajadores y las instalaciones.

En las siguientes líneas aprenderá todo lo necesario para su primera introducción a la protección ATEX:

  • Uno de nuestros expertos en protección contra explosiones contestará a sus principales cuestiones en una entrevista.

  • Con nuestra infografía ilustraremos los fundamentos más básicos sobre explosiones y como protegerse ante este riesgo.

  • Por último, le indicamos también una serie de indicaciones imprescindibles para trabajar con seguridad en zona ATEX.

Entrevista con un Experto en protección ATEX

¿Cuáles son los principales focos de accidente en zonas ATEX? ¿Qué normativas y obligaciones para la empresa han de tenerse en cuenta? ¿Cómo se deben definir las zonas ATEX? Marta Mendoza Belio es la experta DENIOS en protección frente explosiones. En la entrevista contestará a estas y otras preguntas frecuentes. Vea el vídeo o lea la entrevista completa en esta página.

Marta, ¿cuáles son las dudas más comunes sobre la protección contra explosiones?

Existen dos vertientes de normativa relacionadas. La que afecta a los equipos empleados en zonas ATEX y la que afecta a la determinación de zonas ATEX en las zonas de trabajo.

Analizaremos primero nuestra perspectiva, la del fabricante y distribuidor. Para la fabricación y distribución de equipos ATEX aplica la Directiva de productos ATEX 2014/34/EU. Esta Directiva europea es posteriormente traspuesta a la normativa local de cada país miembro dentro de la UE. Esta Directiva indica cómo construir y desarrollar productos para las zonas ATEX. Se han de tener en cuenta los requisitos de esta Directiva en todas las fases de desarrollo del producto. Desde los primeros bocetos (e incluso antes). Por ejemplo, a la hora de los primeros bocetos de nuestros equipos, ya consultamos con nuestro director de productos y con el departamento comercial si este nuevo producto debe cumplir las normas ATEX. Gracias a esta fase, nuestro equipo de diseño tiene sus objetivos y las especificaciones del producto claramente definidos. Una vez finalizada la fase de diseño llevamos a cabo un análisis que es esencial: un análisis de fuentes de ignición. Esto quiere decir, que comprobamos sistemáticamente si nuestro nuevo producto puede tener una fuente de ignición en cualquiera de sus elementos. Realizando estas comprobaciones siempre y de forma sistemática, podemos estar muy seguros de que nuestro producto no va a producir chispas y podemos por lo tanto marcarlo como equipo ATEX.

Esto es lo que respeta al ámbito nuestro, pero también interesa ver las cosas del lado del cliente, del lado de la empresa que trabaja con los productos inflamables. En este caso se aplica la Directiva de empresa ATEX 1999/92/EG. El usuario tiene la obligación de elaborar un documento de protección contra explosiones, que entre otras cosas, contiene una valoración del riesgo en la zona donde se emplea el producto, teniendo en cuenta las operativas de la zona estudiada, quien se encuentra en esta zona y qué formación tienen estos trabajadores. El usuario redacta entonces el documento de protección contra explosiones, define la clasificación de sus zonas AETX, y en base a ello establece las medidas técnicas que ha de implementar para evitar el riesgo.

¿Cómo se origina una explosión?

Para explicar el origen de una explosión casi siempre recurrimos al triángulo del fuego. Una explosión se producirá si se juntan tres componentes: oxígeno, una sustancia inflamable y una fuente de ignición. Si se produce una chispa y ésta se encuentra con una mezcla adecuada de oxígeno y una sustancia inflamable (en forma de gas o polvo), habrá una explosión. En estos casos es muy importante la relación de mezcla entre el oxígeno y la sustancia inflamable. Con mucho oxígeno y muy poca sustancia inflamable, no se producirá ninguna explosión, por la escasa concentración de la sustancia inflamable. Al revés, si la atmósfera esta sobresaturada con la sustancia inflamable y no queda oxígeno, la explosión tampoco se producirá. Esto se llama límite inferior y superior de inflamabilidad y es diferente para cada sustancia o producto químico. Este concepto de la relación de mezcla puede aprovecharse incluso para evitar explosiones, puesto que aportando mucho oxígeno o sobresaturando con la sustancia inflamable se puede evitar que se produzca la explosión.

¿Qué normativas para la protección ATEX se han de tener en cuenta?

Existen dos vertientes de normativa relacionadas. La que afecta a los equipos empleados en zonas ATEX y la que afecta a la determinación de zonas ATEX en las zonas de trabajo.

Analizaremos primero nuestra perspectiva, la del fabricante y distribuidor. Para la fabricación y distribución de equipos ATEX aplica la Directiva de productos ATEX 2014/34/EU. Esta Directiva europea es posteriormente traspuesta a la normativa local de cada país miembro dentro de la UE. Esta Directiva indica cómo construir y desarrollar productos para las zonas ATEX. Se han de tener en cuenta los requisitos de esta Directiva en todas las fases de desarrollo del producto. Desde los primeros bocetos (e incluso antes). Por ejemplo, a la hora de los primeros bocetos de nuestros equipos, ya consultamos con nuestro director de productos y con el departamento comercial si este nuevo producto debe cumplir las normas ATEX. Gracias a esta fase, nuestro equipo de diseño tiene sus objetivos y las especificaciones del producto claramente definidos. Una vez finalizada la fase de diseño llevamos a cabo un análisis que es esencial: un análisis de fuentes de ignición. Esto quiere decir, que comprobamos sistemáticamente si nuestro nuevo producto puede tener una fuente de ignición en cualquiera de sus elementos. Realizando estas comprobaciones siempre y de forma sistemática, podemos estar muy seguros de que nuestro producto no va a producir chispas y podemos por lo tanto marcarlo como equipo ATEX.

Esto es lo que respeta al ámbito nuestro, pero también interesa ver las cosas del lado del cliente, del lado de la empresa que trabaja con los productos inflamables. En este caso se aplica la Directiva de empresa ATEX 1999/92/EG. El usuario tiene la obligación de elaborar un documento de protección contra explosiones, que entre otras cosas, contiene una valoración del riesgo en la zona donde se emplea el producto, teniendo en cuenta las operativas de la zona estudiada, quien se encuentra en esta zona y qué formación tienen estos trabajadores. El usuario redacta entonces el documento de protección contra explosiones, define la clasificación de sus zonas AETX, y en base a ello establece las medidas técnicas que ha de implementar para evitar el riesgo.

Estaremos encantados de asesorarle.

Ya sea por teléfono, por correo electrónico o en persona en sus instalaciones, estaremos encantados de ayudarle y asesorarle. Póngase en contacto con nosotros.

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¿Qué medidas se pueden tomar para proteger a las empresas y a las personas contra explosiones?

Hay tres pasos a tener en cuenta:

  • Primer paso: Procurar que no se produzca una atmósfera con potencial explosivo. Controlar la mezcla entre oxígeno y sustancia inflamable para hacer imposible que ocurra una explosión. Debemos admitir que este primer paso es, en ocasiones, el más difícil. Cuando se almacenan productos peligrosos, es porque éstos se necesitan. Esto implica que estén habitualmente presentes en el ambiente y por lo tanto se produce automáticamente una atmósfera potencialmente explosiva. La tendencia es, por lo tanto, influir sobre la concentración de la mezcla. Una medida muy habitual es recurrir a una correcta ventilación de las instalaciones. En nuestros contenedores modulares, por ejemplo, instalamos ventilación forzada para este fin.

  • El segundo paso sería evitar que se produzca una fuente de ignición. Si en una atmósfera con potencial explosivo no existe una fuente de ignición, desaparece el riesgo.

  • Y si esto no funciona, queda el tercer paso, limitar la explosión a un nivel inocuo o de bajo riesgo. Una medida técnica que se puede implementar por ejemplo es la despresurización. Pongamos un ejemplo. Imaginemos un contenedor modular para productos líquidos inflamables, que contiene una atmósfera potencialmente explosiva. En estos casos podemos instalar en nuestros contenedores unos dispositivos de descompresión, mediante los cuales garantizamos que la presión, en caso de explosión, vaya en una dirección determinada. Estos dispositivos de descompresión se instalan en el techo de los contenedores modulares, donde normalmente no pueden afectar a las personas que se puedan encontrar en las proximidades. Si estos dispositivos no estuviesen instalados, es probable que el punto más débil del espacio fuera la puerta. Si una explosión abriese la puerta de golpe, sería un gran peligro para las personas que podrían estar delante de ella puesto que podría incluso salir despedida. Los dispositivos de descompresión de emergencia pueden resultar ser un elemento de seguridad vital.

En resumen, siempre hay que actuar en los tres aspectos comentados:

  • primero, intentar impedir que se forme una atmósfera potencialmente explosiva.

  • segundo, evitar fuentes de ignición.

  • y tercero, si de verdad no existe ninguna manera de realizar los puntos uno o dos, no queda más que reducir o limitar la explosión a un nivel inocuo.

¿Como se deben definir las zonas ATEX?

En el ámbito ATEX la definición de las zonas juega un papel importante. Según la Directiva ATEX de lugares de trabajo, se diferencia entre tres zonas ATEX clasificadas de la siguiente manera:

  • La zona 0 corresponde al origen de la sustancia peligrosa, donde se produce la atmósfera con potencial explosivo.

  • La zona 1 es el entorno inmediato.

  • La zona 2 sería el entorno más alejado.

A la hora de realizar el estudio de zonas clasificadas, además debe tenerse en cuenta el factor tiempo. Esto es, cómo de habitual es que exista ese producto inflamable en ese lugar. Imaginémonos un bidón con cierto nivel de líquido inflamable.

  • La zona 0 estaría entonces dentro del barril, justo encima del líquido, en la zona donde se generan los primeros vapores del producto inflamable que tiene el bidón en su interior. Podemos decir que en este lugar existe siempre o casi siempre una atmósfera potencialmente explosiva.

  • La zona 1, un poco más alejada, decimos que en condiciones normales puede existir ocasionalmente una atmósfera con potencial explosivo, y ponemos énfasis en «condiciones normales», porque puede haber averías que merecen una valoración aparte.

  • La zona 2 es la zona más alejada del origen de los vapores. Es una zona en la que ya es raro que en condiciones normales se produzca una atmósfera con potencial explosivo y si se produce, suele desaparecer enseguida.

¿Qué debemos tener en cuenta cuando adquirimos productos para emplear en zonas ATEX?

En primer lugar, es importante saber si el equipo que estamos adquiriendo o colocando en una determinada zona ATEX ha de estar marcado o no. Existe un marcado específico para los productos ATEX pero no todos los productos han de estar marcados.

Los usuarios suelen pensar que en zonas ATEX solamente se pueden emplear productos etiquetados como ATEX, pero no es así. No es necesario etiquetar todos los productos. Solamente los productos afectados por la directiva ATEX deben ir identificados. Esto se aplica por ejemplo si los productos tienen una fuente potencial de ignición, que se podría convertir en una fuente de ignición real. Si un determinado producto no tiene ninguna fuente potencial, su empleo en zona ATEX no puede presentar ningún peligro y por esto no será necesario etiquetarlo como ATEX.

En este contexto el marcado del producto es importantísimo. Se diferencian las tres zonas ATEX, zona 0, zona 1 y zona 2 – y ¿por qué las clasificamos? Porque no todos los productos están diseñados para la zona más complicada. Los usuarios suelen pensar que solamente podemos emplear productos con etiqueta ATEX en zonas ATEX. Pero no es así. No es necesario etiquetar todos los productos. Solamente los productos afectados por la directiva ATEX deben ir identificados. Esto se aplica por ejemplo si los productos tienen una fuente potencial de ignición, que se podría convertir en una fuente de ignición real. Si este producto no tiene ninguna fuente potencial, su empleo en zona ATEX no puede presentar ningún peligro y por esto no será necesario etiquetarlo como ATEX.

Este punto produce mucha confusión, porque los usuarios buscan la etiqueta en la que ponga ATEX siempre. En conclusión, en una zona ATEX podemos emplear:

  • Productos correctamente clasificados para el tipo de zona que tenemos en nuestra empresa.

  • Productos no identificados como ATEX, que no necesiten etiqueta porque no tienen puntos de ignición y por lo tanto no pueden causar una deflagración (no se le aplica la normativa ATEX).

Es importante a la hora de adquirir nuevos equipos que el fabricante/distribuidor y el usuario se comuniquen y se intercambien información sobre el uso del equipo. El usuario sabe muy bien donde quiere emplear el producto, y nosotros como fabricantes le podemos aconsejar y recomendarle los productos más apropiados para su caso particular.

Productos imprescindibles para la seguridad en zonas ATEX

En el catálogo de DENIOS encontrará una amplia oferta de productos para la protección ATEX que resolverán todas sus necesidades. Entre otros, encontrará más de 2.000 productos para el empleo en zonas ATEX para cumplir los requerimientos de las tres zonas de protección contra explosiones. Le ofrecemos, por ejemplo:

  • Soluciones de ventilación o extracción para la eliminación de atmósferas nocivas impidiendo que se forme una atmósfera potencialmente explosiva.

  • Pinzas de puesta a tierra con protección ATEX.

  • Y si su valoración ATEX no permite evitar una atmósfera potencialmente explosiva ni prescindir de todas las posibles fuentes de ignición podemos ofrecerle contenedores de almacenamiento con superficies de alivio de presión para reducir las explosiones a un nivel inocuo.

Nuestro equipo de expertos estará encantado de encontrar la solución ideal para sus necesidades.

Protección ATEX para su almacenamiento.

Los requerimientos empresariales, legales y de las aseguradoras determinan la necesidad de instalación de seguridad de almacenes seguros, como los contenedores modulares para productos químicos peligrosos de DENIOS. Basándonos en su estudio de zonas ATEX y el análisis de sus necesidades específicas, diseñamos conjuntamente el tipo de almacenamiento óptimo para proteger su empresa contra explosiones.

Si su estudio de zonas ATEX determina la existencia de una zona ATEX, le ofreceremos un contenedor modular equipado con todo tipo de protecciones para minimizar el riesgo. Entre otros equipos, instalamos tomas de tierra para la conexión equipotencial o barras de tierra para conectar las instalaciones interiores del contenedor modular.

Para una seguridad activa en caso de explosiones se pueden instalar dispositivos de descompresión de emergencia en la cubierta de los contenedores modulares. La compensación controlada de la presión evita consecuencias terribles como la destrucción del contenedor, el peligro para las personas por abertura repentina de las puertas o liberación incontrolada de energía. Los dispositivos de descompresión de emergencia se cierran por si mismos tras disipar la sobrepresión y el espacio queda cerrado herméticamente de nuevo. La resistencia al fuego del conjunto no se ve afectada por la abertura de este dispositivo.

Herramientas libres de chispas

Empleando herramientas comunes de acero se pueden producir chispas al golpear piezas o si la herramienta cae al suelo. Las herramientas libres de chispas DENIOS están fabricadas en aleaciones especiales con base de cobre y siendo más blandas que herramientas normales, minimizan el peligro de formación de chispas. Por esto están homologadas para su empleo en zonas donde las chispas representan un peligro (ATEX).

No obstante, es importante saber que el empleo de herramientas libres de chispas no basta para proteger zonas con peligro de incendio o de explosión. Se deben tomar otras medidas adicionales como la puesta a tierra de los equipos, la correcta ventilación de la zona etc….

Tenga en cuenta la legislación nacional.

Estaremos encantados de asesorarle.

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